viernes, 14 de septiembre de 2007

jueves, 6 de septiembre de 2007

La ignorancia no conoce fronteras



La pregunta es: ¿Qué gravita alrededor de la Tierra? A. La Luna B. El Sol C. Marte D. Venus

No tan utópicos - Ignacio Escolar

“Queremos música gratis”, dice Jaume Sisa en un artículo publicado este domingo por La Vanguardia donde ridiculiza toda crítica al actual modelo económico del negocio musical llevando la discusión al extremo del absurdo. “Y Bill Gates regalará los ordenadores y accesorios pertinentes para copiar y bajarse música, y sus empleados obtendrán gratuitamente la comida, la ropa y la vivienda, con lo que ello significa y la repercusión que tendrá en la economía”.

Al marxista en fase de descompresión anarquista que es Teddy Bautista y al resto de sus trasnochados acólitos no les caben más modelos en la cabeza. O ellos o el soviet. O su mundo o la anarquía. Es la misma trampa dialéctica que utilizan muchos extremistas cuando discuten sobre la guerra de Irak y convierten cualquier crítica a la invasión en un apoyo a Sadam y a los terroristas de Al Qaeda. En el caso de Sisa, los saltos argumentales son aún más burdos.

“Los músicos y cantantes daremos el primer paso renunciando a cobrar por tocar y cantar”, dice el artista en su primer malabarismo. Pero nadie pide que los músicos se mueran de hambre o que la creación sea un trabajo sin recompensa. Lo que se discute hoy es cómo debería ser ese sistema de recompensas en un mundo digital donde la copia cuesta cero.

Sisa, como todos los músicos, sabe bien que ya hoy la principal fuente de ingresos son los conciertos, no lo derechos por copia. Los grandes perjudicados por la piratería son los sellos discográficos y demás intermediarios en el negocio musical, que ven su negocio desaparecer del mismo modo en que murieron los trenes de vapor o las carretas de caballos. Cuando nació el disco, miles de músicos se fueron al paro, pues ya no era necesario pagarles el sueldo para dar ambiente a un local. Bastaba una gramola. La tecnología se lo dio, la tecnología se lo quitó.

Si se coloca como víctima a los músicos –cuando hoy los grandes perjudicados son las discográficas– se cae en la misma demagogia que supondría argumentar que los pobres trabajadores del BSCH son los mayores afectados con el proceso judicial a su presidente, Emilio Botín. Cuando se pide que se limite la tecnología para proteger a los viejos intereses, la antigua forma de hacer dinero, los argumentos no son muy distintos a los que daría Kodak si en su mano estuviese prohibir las cámaras digitales.

Sí, queremos música gratis. O, al menos, muchísimo más barata. Pero gratis no significa que los que la produzcan no puedan vivir de su trabajo. La tele es gratis y cientos de personas viven de ella. Hasta negocios en los que cada copia y su distribución cuestan, como la prensa en papel, ya pueden ser gratis para los consumidores.

Muchos músicos deberían dedicar los esfuerzos que hoy emplean en quejarse de la piratería en buscar la manera de cabalgar estar nueva ola tecnología. Son ellos, y no las discográficas, los que tienen todo por ganar en un nuevo mundo donde el planeta puede escucharte sin que el negocio del espectáculo te bendiga. Hoy, si no eres uno de esos músicos retirados que viven de las viejas rentas sin trabajar, sin tocar en directo, es más rentable que te pirateen. Es más rentable regalar tus canciones y llenar tus conciertos que pedir al público que te pague por escuchar tus discos, por prestarte atención.

¿Por qué no puede ser la música gratis? La mía, como la de muchos otros artistas, ya lo es. Somos idealistas, pues soñamos con un mundo donde la Biblioteca de Alejandría esté en cada casa y el acceso a la cultura y la educación sean universales. Creemos que ése sería un mundo mucho mejor. Pero no somos utópicos, no tan utópicos.

Artículo original en http://www.escolar.net

La SGAE quiere cerrar tu blog

Imagina lo siguiente:

1. Usando un pseudónimo, Ramón publica un comentario ofensivo sobre sí mismo en tu blog.
2. A continuación Ramón te demanda por violación de su derecho al honor.
3. Un juez que no conoce ni entiende Internet te condena a pagarle 1 millón de pesetas a Ramón, a pesar de que tú te apresuraste a borrar el comentario en cuestión.
4. Ramón repite el proceso con el siguiente blog, hasta conseguir acabar con toda la blogosfera.

¿Qué te parece? ¿Maquiavélico? ¿Escalofriante? Pues ese es el futuro que nos puede aguardar a los bloggers si Ramoncín/SGAE ganan la demanda que han interpuesto a la página alasbarricadas.org.

Primero lo intentaron colando el artículo 17bis en la Ley de Impulso de la Sociedad de la Información. Ahora quieren sentar precedentes en los que los administradores de las webs sean responsables de los comentarios de los visitantes.

Si queremos conservar la libertad de expresión en Internet, el momento de reaccionar es ahora:

• Usa tu blog para dar a conocer el problema

• Contribuye a los gastos legales de alasbarricadas.org. Ingresa unos euros en la cuenta de la Asociació per la Comunicació Horitzontal (Caixa de Terrassa: 2074 0069 11 3180125057)

• Contraataca: recuérdale a todo el mundo que la LPI reconoce el derecho a copia privada, por lo que descargar música y películas de Internet es legal.

• Apoya a los grupos que hacen música libre, y no compres discos ni acudas a conciertos de grupos de la SGAE.

• Usa tu imaginación, seguro que se te ocurren muchas más ideas.

Texto de la demanda http://www.alasbarricadas.org/sgae/?p=12

martes, 24 de julio de 2007

jueves, 19 de julio de 2007

martes, 10 de julio de 2007

Caritas



Practicando un poco con illustrator

La cola

mobile

móviles, números, personas

lunes, 9 de julio de 2007

START

Empecemos con un ¡hola!